Association Européenne des Jeunes Entrepreneurs

Europa 451 : Choque de trenes entre Estrasburgo y Bruselas para quedarse con el Parlamento Europeo

Escrito por Jean-Baptiste Horhant el . Publicado en Divers

 
 
DEBATE I Un grupo de jóvenes emprendedores europeos ha recuperado la defensa de Estrasburgo como sede de las sesiones plenarias del Europarlamento. Desde 2006, avanza el frente de quienes desean reunir todas las actividades de la Eurocámara en Bruselas. La sede de Estrasburgo cuesta 10 céntimos al año a cada europeo.
 
Creada en 2010, la Asociación Europea de Jóvenes Emprendedores, con sede en Estrasburgo, ha difundido este mes su primer gran trabajo destinado al gran público. Se trata del informe “Le siège dans tous ses états” (con resumen en español más abajo), en el que se denuncia con datos la “inconsistencia de los argumentos” de quienes desde hace 6 años reclaman reunir todos los trabajos de la Eurocámara en Bruselas. El documento pretende desvelar 9 falsedades a la vez que expone 22 recomendaciones para afianzar a Estrasburgo como capital de la democracia europea.
Este nuevo informe cuestiona la credibilidad de otro inmediatamente anterior, presentado por el vicepresidente de la Eurocámara Edward McMillan Scott en 2011 y titulado “A tale of two cities” . Los dos principales golpes se centran en el coste anual del edificio alsaciano y en su huella ecológica. Si el británico elevaba la factura anual a 203 millones de euros, los jóvenes emprendedores la sitúan en 51 basándose en cifras oficiales del propio Parlamento Europeo. A lo que añaden que la generación de CO2 en el inmueble de Estrasburgo es de 4.200 toneladas, en vez de las 19.000 señaladas por el británico. Y es que tras las obras de acondicionamiento realizadas por el Estado francés, la sede de Estrasburgo ha rebajado su producción de CO2 en un 57%, casi cinco veces más que Bruselas. El informe, por último, demuestra que el 80% de los costes son fijos e independientes de la sede que se escoja.

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En el nombre del planeta y del bolsillo del contribuyente

En 2006, y a propuesta de un ciudadano austriaco, la entonces eurodiputada sueca del grupo de los Liberales Cecilia Malmström lanzó la One Seat Campaign, en la que concitaba todos los argumentos y pulsiones propios de la ideología que defiende para recabar apoyos a favor del cierre del Parlamento Europeo en Estrasburgo y su centralización en Bruselas. Ahorrar dinero público, tiempo de trabajo y energía en desplazamientos eran sus principales argumentos. Hoy, Malmström es Comisaria Europea y rechaza entrar en cualquier polémica sobre este asunto. Entonces, la campaña le valió para darse a conocer entre la opinión pública de su país, justo antes de convertirse en Ministra de Asuntos Europeos de Suecia.


la sede de Estrasburgo ha rebajado su producción de CO2 en un 57%, casi cinco veces más que Bruselas


la campaña le valió para darse a conocer entre la opinión pública de su país, justo antes de convertirse en Ministra de Asuntos Europeos de Suecia

Con todo, la One Seat Campaign tuvo gran eco, logró concitar casi un millón y medio de firmas de ciudadanos de la Unión y atrajo la adhesión de numerosos europarlamentarios liberales, populares, soberanistas, ecologistas y socialistas. El español Josep Borrel fue una de las personalidades más relevantes en “entender” la postura de Malmström, por cuanto que llegó a ser Presidente de la Eurocámara entre 2004 y 2007.

En primavera de 2011, McMillan Scott dio un nuevo impulso a la ofensiva contra Estrasburgo, generando más apoyos –incluso el del gobierno del Reino Unido y el del Primer Ministro de los Países Bajos-. Como primer resultado se ha apuntado un tanto de gran importancia simbólica: una reordenación de la agenda del Parlamento en 2012 y 2013 para que en octubre de ambos años, en vez de reunirse en sesión plenaria en Estrasburgo lo haga en Bruselas. Un éxito táctico logrado en votación secreta, y cuya intención es acostumbrar a los diputados a no tener que ir a la capital del Rin. De momento, Francia ha llevado la decisión ante los tribunales argumentando que tiene por objeto conculcar el espíritu de los tratados al suprimir una de las 12 sesiones plenarias reglamentarias en Estrasburgo.

En estos años, numerosos parlamentarios ecologistas también han apoyado la moción por entender que esta doble sede del Parlamento Europeo no da ejemplo de ahorro energético y lucha contra el cambio climático. Su jefe de filas, Daniel Cohn-Bendit, propone que en el moderno edificio de Estrasburgo se instale una universidad de estudios europeos con capacidad para 20.000 estudiantes.

Incluso la Unión de Jóvenes Federalistas europeos apoyó en 2006 la iniciativa, sin percatarse de que una centralización de instituciones en Bruselas es contraria a los principios de federalismo progresivo sobre el que se está construyendo la unión política europea. “La triple localización del Parlamento Europeo”, reaccionan los defensores de Estrasburgo liderados por el consultor Pierre Loeb, “refleja el principio de diversidad geográfica de las instituciones de la UE”.

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El jefe de filas de los Verdes en el Parlamento Europeo, Daniel Cohn-Bendit

Daniel Cohn-Bendit propone que en el moderno edificio de Estrasburgo se instale una universidad de estudios europeos con capacidad para 20.000 estudiantes

Sin duda, una unión que nació sobre los rescoldos del nacionalismo y avanza hoy a duras penas sorteando sofisticados obstáculos y perniciosas susceptibilidades soberanistas, tiene poco interés en organizarse de manera centralista en torno a Bruselas. La prueba es que las instituciones y organismos de la Unión están dispersadas por todo el continente, como sucede con las tres agencias europeas con sede en España. Además, muchos países de la UE son federalistas y juegan a lo mismo. En los países Bajos, la capital política es La Haya, la económica se sitúa al sur, en Rotterdam, mientras que la cultural sigue siendo Ámsterdam. Un principio de dispersión que también opera en Alemania e Italia, o a nivel regional, como sucede en Andalucía.
La democracia tiene un precio

La sede del Parlamento europeo no la deciden los europarlamentarios, sino los tratados de la Unión, y estos son claros: las sesiones plenarias se desarrollan en Estrasburgo, capital parlamentaria de Europa. La democracia y su eficaz funcionamiento tienen un precio económico, una factura que abonar a fin de mes. Sin duda es mayor que el de una dictadura cuya actividad política fuera casi nula.

En el caso de la democracia europea -un modelo único de construcción progresiva de democracia continental- los enemigos del gasto público han contaminado la vida del Parlamento Europeo en todos los sentidos. Están haciendo olvidar que la democracia tiene un precio que merece la pena pagar. La cercanía de las instituciones de la democracia europea para con sus ciudadanos depende también de su dispersión territorial. El Tribunal Europeo se halla en Luxemburgo, el Banco Central en Frankfurt, el Tratado es “de Lisboa”, la Agencia europea de Marcas tiene dirección en Alicante y la Agencia europea de Medio Ambiente, en Copenhague. Esto no solamente facilita el contacto, sino el que ciudadanos de toda la UE puedan trabajar en sus instituciones sin tener que convertirse en perennes exiliados.

ciudadanos de toda la UE puedan trabajar en sus instituciones sin tener que convertirse en perennes exiliados

De momento, ningún grupo político mantiene una postura oficial a favor o en contra de la sede en Estrasburgo, pero socialistas, liberales y ecologistas son muy favorables a la centralización, mientras cada vez más populares y euroescépticos se suman a la postura. En su día, Josep Borrell, afirmó entender que para los países nórdicos Estrasburgo no tuviera tanto poder simbólico de la reconciliación entre Alemania y Francia tras la guerra. Son muchos los que opinan que vale más la pena buscar símbolos en los que todos los europeos se reconozcan. Los europeos ignoran –y personas como Josep Borrell no debieran- que Estrasburgo es un símbolo universal, y que hablar de esta ciudad es lo mismo que hablar de Guernica o de Mostar, ejemplos del combate descarnado y trágico entre la democracia y el delirio totalitario.

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Una sede aislada

Los detractores de Estrasburgo, no obstante, tienen donde ir a buscar sus argumentos. La capital alsaciana es una ciudad poco accesible desde el extranjero. A la ausencia de un aeropuerto con fiscalidad competitiva y compañías low-cost, se suma la falta de una conexión directa por alta velocidad con Bruselas. No es culpa de Francia, que hace cuatro años inauguró su nueva línea París-Estrasburgo con trenes que realizan el trayecto en dos horas y alcanzan los 350 kilómetro hora, tras una inversión multimillonaria.

El problema está en que Bélgica no quiere poner un céntimo en una línea de alta velocidad directa entre Bruselas y Estrasburgo. Detrás, ve una inversión costosa con poco retorno económico que beneficiaría más al este francés que al Estado belga. Pero lo verdaderamente contradictorio es que la Comisión Europea acaba de presentar una propuesta de financiación de 10 corredores de transporte prioritarios de aquí a 2020 y no ha incluido este eje a todas luces transnacional que resolvería la vertebración geográfica de las instituciones de la UE.


Los Jóvenes Emprendedores Europeos proponen rebajar la fiscalidad del aeropuerto de Estrasburgo y relanzar partenariados con compañías de vuelo a bajo coste. Además, recomiendan reactivar el proyecto de línea Eurocaprail que uniría por alta velocidad las ciudades de Bruselas, Luxemburgo y Estrasburgo, con la posibilidad ulterior de unirse a Fráncfort, sede del Banco Central Europeo. A esto, hay que añadir que en el futuro será posible desmaterializar al completo los documentos de trabajo de los europarlamentarios para que puedan consultar cualquier información de manera virtual sin tener que recurrir a libros, o papeles.

Ahora bien, ¿cómo resolver el asunto del alojamiento? En esta cuestión los autores del nuevo estudio denuncian una cierta hipocresía por parte de los detractores a Estrasburgo. “Es paradójico constatar que los eurodiputados que se quejan de sus desplazamientos a Estrasburgo no dudan en multiplicar sus viajes a ciudades distintas del lugar de trabajo para celebrar reuniones de los grupos políticos.”

Según constatan los jóvenes emprendedores europeos, las principales víctimas de la falta de alojamiento o la mala calidad de los hoteles en Estrasburgo son los asistentes parlamentarios, a quienes no les llega con la asignación que reciben para el desplazamiento. Hasta tal punto es grave la situación que la tendencia actual es a que crucen el Rin y se alojen en hoteles en la ciudad alemana de Kehl, en donde el servicio es apreciado como “irreprochable” frente al “deplorable” servicio que los entrevistados lamentan en Estrasburgo.

Choque de trenes

Los miembros de AEJE denuncian en su informe que los detractores de Estrasburgo “son pocos” pero duros de roer debido a que cuentan con apoyo financiero y ayuda de la prensa anglosajona en general y de numerosos lobistas de gran experiencia. Lo que también salta a la vista es que las peticiones y consejos expuestos en la visión de este informe se corresponden punto a punto con las tradicionales exigencias de la ciudad de Estrasburgo para asegurarse el mantenimiento de la sede europarlamentaria. Qué decir de la evidencia de que AEJE es de momento una organización con sede en Francia. Sus fuentes de financiación son, además de las cotizaciones de sus asociados, ayudas públicas francesas.

Todo un choque de trenes entre dos clásicos gallos en el corral europeo. Los franceses, que siguen reclamando un protagonismo en la estructura institucional europea, y los ingleses que, apoyados por su primer ministro David Cameron, desean seguir alimentando el euroescepticismo de su población y de las nuevas generaciones de europeos del Este y del Norte, poco sensibilizadas con la historia de la construcción de la UE.

Informe AEJE resumido español.pdf
   
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